6 Consejos para que tu ropa dure más

Son muchos los errores que cometemos sin siquiera ser conscientes. Convertirse en un experto en lavado y secado es clave para conservar como nuevas nuestras prendas favoritas

Cuidar nuestra ropa es un hábito que no siempre valoramos como corresponde. No solo nos permite disfrutar por mucho mas tiempo de nuestras prendas favoritas, lucirlas sin desteñirse o deformarse, sino que en el proceso podemos hacer un uso mas responsable de detergentes y el agua y cuidar mejor del medio ambiente. Por si fuera poco, conservar el buen estado de la ropa, nos permite darle una segunda oportunidad cuando ya no la usamos más pudiendo regalarla, o venderla en una Second Hand.

2. Aprender a tender 

Lo que ocurre después de la lavadora es tan importante como lo que ocurre dentro. Es crucial priorizar el uso del tendedero por encima de la secadora. El calor daña muchísimo la ropa, y la secadora es la némesis de las prendas menos resistentes. Al tender es conveniente buscar los pliegues de la ropa para colocar las pinzas: axilas en camisetas, e ingle en pantalones.

Otra mala práctica es tender las prendas durante la mañana, con el argumento de que “hace sol”, porque precisamente la luz directa del sol es lo peor que puede sentarle al color, sobre todo en ropa oscura. La luz solar directa hace que las prendas se acartonen y pierdan el color. Es mucho mejor tender por la mañana y quitar la ropa cuando el sol incida directamente, o esperar incluso a una hora de la tarde en la que el sol esté ya de retirada. Las camisas es conveniente secarlas en su percha, para que no se deformen.

3. El truco de la seda

La seda es uno de los tejidos más maravillosos que existen y, pese a su apariencia, es uno de los más resistentes. Para lavar una pieza de seda que ha sido usada pero no está sucia, hay un truco muy eficaz que la deja como nueva: limpiarla con vapor de agua. Suena complicado pero es todo lo contrario. Consiste en colocar la prenda en su percha y al ir a ducharte, colgarla dentro del cuarto de baño. El vapor de agua que se desprende en la ducha, ése que convierte el espejo en una pizarra, se encarga de limpiar la prenda. Y ya está lista para un nuevo uso.

4. Cuero 

Cuidar el cuero es todo un arte. Se puede aprender mucho en los foros de moteros, que son un colectivo que sabe mucho de esta materia. Cuando acaba el invierno es importante guardar la prenda en una bolsa de ropa, pero evitando doblarla, pues podrías provocar que se deforme. Obvia decir que el cuero no debería meterse en la lavadora, sino limpiarlo siempre en seco, con un producto destinado a este fin y una esponja seca. Al guardarlo para el cambio de armario del equinoccio de primavera, una buena costumbre es untarle crema hidratante. Suena a locura pero el cuero es piel, y al igual que la que la tuya, agradece la hidratación.

5. Lavar a mano 

Lavar siempre a mano jerséis y prendas delicadas. Lo ideal es esperar a tener varios para no derrochar agua, y usar agua fría para evitar que destiña o encoja. Recomendamos lavar las prendas en un orden concreto: de la más clara a la más oscura, con idea de aprovechar mejor el agua y que las prendas oscuras no contaminen con su tinte otras más claras. Para hacerlo bien habría que usar un detergente especial para prendas delicadas (y sin abusar con la cantidad -lee en el bote las medidas que aconseja el fabricante-), verterlo en el agua y mezclarlo con ésta antes de introducir la prenda. Una vez lavada hay que escurrir bien la prenda, no mezclarlas todas en el mismo cubo mientras estén húmedas, y dejar que se sequen en un lugar aireado, en una percha o de forma que evitemos que se deformen.

6. Productos 

Los productos que decidimos comprar para limpiar la ropa son claves dentro de nuestra salud e higiene diarias, y también tienen un impacto en el medio ambiente. Los productos convencionales pueden contener sustancias químicas artificiales que dañan la prenda o que dejan toxinas en el tejido o en el agua. Algo que no ocurre con los ingredientes naturales. Muchos productos “blanqueantes” incluyen un “abrillantador óptico”, un químico que refleja la luz y hace que el tejido se vea más blanco, pero que no tiene nada que ver con la eliminación de suciedad. Además, estos productos no son biodegradables. Conocer no te hará daño, así que te recomendamos que explores las gamas de productos de marcas ecológicas que emplean ingredientes naturales. Muy recomendables para las personas que tienen la piel muy sensible.


Fuente: www.vogue.es
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